miércoles, 23 de abril de 2014

Colaboración entre alumnos - 22 de Abril

Tras la "sesión de aprendizaje colaborativo" en la que cada uno de nosotros se hizo "experto" en uno de los principios fundamentales para el desarrollo del AC en las aulas, en esta sesión hicimos un resumen teórico sobre el Aprendizaje Cooperativo como herramienta para el desarrollo de una educación inclusiva dentro de la colaboración entre alumnos; herramienta que, además, potencia bases pedagógicas como la participación o el bien-estar en el aula.

Así, repasamos sus principios:

  1. INTERDEPENDENCIA POSITIVA DE LOS ALUMNOS: consiste en la concepción de que "no podré alcanzar mis metas si mis compañeros no son capaces de alcanzarlas"; supone la ruptura de la competitividad, abriendo camino a la colaboración. Para lograrlo es positivo que los objetivos que se planteen en el aula sean comunes y aceptados por todos, que se compartan las herramientas y medios para alcanzarlos, que se establezca cohesión dentro de los grupos y que se celebren los logros grupales del mismo modo que los personales.
  2. INTERACCIÓN CARA A CARA: el aprendizaje requiere de reflexión y discusión grupal, para lo cual es indispensable la reunión y el contacto personal, de nada sirve un trabajo individual que se "pega" al de nuestro compañero. Por ello los grupos han de ser pequeños (de entre 3 y 5 personas).
  3. RENDIMIENTO Y RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL: es muy importante trabajar para que todos y todas, independientemente de la diferencia de nivel de conocimientos de la que partan, consiga progresar y pueda esforzarse por ello. Por esta razón el docente debe analizar cuidadosamente las actividades que plantea para que todos y todas puedan hacer aportes relevantes y, de igual modo, alzarse en el nivel de sus conocimientos personales; no debemos dejar que lo grupal eclipse las potencialidades y capacidades individuales. Por ello es una buena herramienta para el docente tener un registro detallado de la trayectoria de cada uno de sus alumnos y de su punto de partida, lo cual, además, le permitirá una evaluación más formativa y más objetividad a la hora de mediar conflictos que puedan surgir.
  4. HABILIDADES SOCIALES: para lo cual es positivo establecer roles que fomenten determinadas habilidades positivas para el funcionamiento del grupo, y que estos vayan rotando de forma periódica para que todos y todas sean capaces de experimentar y promover dichas habilidades.
  5. EVALUACIÓN FORMATIVA: el AC. requiere una continúa supervisión y evaluación por parte del docente (además de ser necesaria por parte del alumnado) para dirigir y supervisar el buen funcionamiento y una verdadera cooperación.

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