Sin bandera ni color.
En relación al tema presentado en el Foro, "Las minorías étnicas", y a una anécdota que me contaron hace poco sobre "una bandera" me gustaría presentar la siguiente reflexión en torno a la siguiente pregunta: ¿Qué es para nosotros una bandera?.
A menudo surgen conflictos por temas, en mi opinión, tan banales como son los colores del trozo de tela que hondea en la cúspide de nuestros mástiles; se habla de patria, de honor, de lealtad... pero pocas veces he oído hablar de hogar, de bienestar. La anécdota que me contaron fue la siguiente, y creo que representa muy bien el verdadero significado de una bandera, el significado que no excluye sino que acoge, acoge a todo aquel que quiera sentirse como en casa:
Fue en "Las marchas por la Dignidad", donde un allegado mío y un grupo de amigos suyos decidieron atar un pañuelo de lunares a un palo y llevarlo en alto. La finalidad de éste era facilitar la reunión de los amigos entre la multitud, la localización de "nuestra gente", de aquellos con quienes nos sentimos como en casa. Cuando a la persona de la que hablo le tocó llevar el palo, un niño, rodeado de banderas de todos los colores e ideologías, le dijo: "¡Qué bonita es tu bandera!, ¿de qué es?". "No es una bandera" contestó, pero en el momento que lo hacía se dió cuenta de su error, ¡CLARO QUE ERA UNA BANDERA! le identificaba a él y a sus amigos, le daba protección, seguridad, le hacía sentirse como en casa.
Así creo que estemos donde estemos, seamos del color que seamos, e inventen la bandera que inventen para nosotros, todos estamos bajo el mismo sol y las mismas estrellas, todos somos de aquí y de allí, todos queremos sentirnos queridos, protegidos... todos queremos sentirnos como en casa. Por eso siempre he sido incapaz de entender las guerras por el color de una bandera o por una linea pintada en el suelo; seamos capaces de mirar un poco más allá y darnos cuenta de que compartimos el mismo cielo y que, éste, podría ser nuestra mejor bandera.
Finalmente, quisiera despedir esta canción que he encontrado y que creo que representa el sentido de una nación tan grande, tan plural y tal rica como es La Humanidad:
https://www.youtube.com/watch?v=ZhIvnvgbRZw
El dromedario no es un camello defectuoso.
La reflexión sobre este artículo la empezaré, si se me permite, haciendo referencia al fragmento del final, que me permitirá desarrollar el resto de ideas que suscita en mí este texto:
Una hormiga le pregunta a un elefante -¿Cuántos años tienes?-. -Tengo tres años- Contesta el elefante orgulloso -¿Y tú?-. La hormiga contesta, justificando su pequeño y vergonzoso tamaño -Yo también tengo tres años, pero es que yo he estado malita.
Con este fragmento, esta pequeña fábula, nos damos cuenta de algo que muchas veces pasa desapercibido a la hora de tratar la inclusión, poco se puede hacer por incluir a alguien, por hacerle sentir uno más, igual en derechos y oportunidades, si el mismo justifica su diferencia como si fuese su pequeño gran defecto... ¿su defecto en relación con qué? En relación al verdadero defecto humano, el pensamiento de que existe un patrón de normalidad, el patrón de ser humano.
La lógica humana tiende a buscar patrones que nos guíen en la complejidad del mundo en el que nos encontramos, intentamos hacer que todo coincida con la norma pero cómo ajustar lo esencialmente diferente a una norma que iguale todos los naipes de una baraje de cartas esencialmente distintas.
¿Por qué no tratamos al As como lo que es, a la reina como la reina que es y al 7 de bastos como la carta que es, pero permitiendo a todos formar parte de nuestra singular baraja? Explicado así parece sencillo y tiene sentido, sino no podríamos jugar nuestro juego. Entonces por qué esto no ocurre (tanto por parte de "los normales" como de los que no lo son): la aceptación de la diversidad nos empuja hacia un abismo de incertidumbre y descontrol, de variación y dinamismo descontrolado que, a la lógica humana, le cuesta afrontar (Bauman lo llamó Modernidad líquida). Pero esto no parte solo de aquellos que se asemejan al "prototipo", sino de aquellos que ven sus diferencias como algo que justificar ("también tengo tres años pero he estado malita").
Así llego a la conclusión de que una de las bases en las que debe apoyarse este cambio para que sea trascendente y nos permita acercarnos a la verdadera inclusión, es la valoración personal de las propias diferencias como una característica propia que me hace ser lo que soy, algo de lo que estoy orgulloso. Como mencionaba la madre de Andrea en el video de El quinto cromosoma, "si Andrea fuese una niña "normal" no sería Andrea".
Así, consigamos que el camello se sienta orgulloso de ser camello y de poder rodearse de dromedarios.
"Alguna gente cree que por mi condición me lo han puesto más fácil" por Daniel Verdú (EL PAÍS)
Este artículo habla de la historia de Gennet Corcuera, de como, a pesar de ser sordo-ciega, llegó a la universidad, como el resto de sus compañeros, y de como, con ayuda de su acompañante y la ONCE es capaz de entender el mundo, como todos.
Sorprenden frases suyas como "¿Nervios por la nueva etapa? No, ya tengo experiencia en la adversidad". Esto nos muestra como de todos se puede aprender, como todos tenemos un potencial y un talento que nos hace diferentes y especiales en una sociedad que persigue "la normalidad"; una búsqueda estúpida que nos ciega ante las grandes capacidades de aquellos que no pertenecen a este grupo. Y es que esta "búsqueda de la normalidad", nos podría haber hecho pasar por encima de los talentos de Gennet, por encima de su tesón y perseverancia, por encima de su humanidad y sus dotes para llegar a estudiar Educación Especial. Además nos podría haber llevado a pasar por alto como algo tan sencillo como la velocidad de nuestros movimientos puede revelar todos nuestros secretos, o lo importante y útil que puede llegar a ser la era digital para conseguir aprovechar la diversidad que nos brinda la naturaleza humana. Sin una compañera como Gennet seguramente, sus compañeros, nunca hubieran aprendido el lenguaje de signos... ¿no es entonces la diversidad algo enriquecedor?
La "búsqueda de la normalidad" llevó a los padres de Gennet a darla en adopción, porque no se creían necesarios los recursos para educar a Gennet, para realizar un "acuñamiento efectivo de lo humano allí donde solo existía como posibilidad" (Savater). Pero, una familia, quiso rescatarla del "valor de una educación eficiente" para transportarla al "valor de una educación equitativa, efectiva y afectiva", para todos y todas; y, gracias a algo tan sencillo como es la liberación de los prejuicios, Gennet hoy es capaz de decirnos "Me gusta vestir de blanco porque resalta mi piel" o que le gusta Múnich por "las calles, la gente, los olores, el clima...".
Creo que es un gran esfuerzo el que tenemos que hacer, pero un gran esfuerzo que nos hará valorar la belleza de la naturaleza del hombre y llegar más lejos, porque iremos todos juntos con todas nuestras virtudes y talentos, sin perder por el camino potencias como la de Gennet Corcuera.
| "Mi mano es para mí lo que el oído y la vista juntos son para vosotros" |
No hay comentarios:
Publicar un comentario