En esta clase hablamos de aspectos muy interesantes que se han de desarrollar en el aula para que el aprendizaje tenga una función realmente formativa, es decir, que "toque" de tal forma al alumno que le reconforme, que le haga reestructurar o reforzar su "mapa conceptual"... quizá no esté explicándolo del todo bien, pero en mi opinión el aprendizaje ("real") es aquello que te hace cambiar, que te hace reflexionar y reestructurar tus esquemas e ideas mentales sobre tu entorno, las relaciones que estableces con él y sobre tu propia persona. Esta reestructuración no tiene por qué ser voluntaria, pero "tiene que ser" para que exista aprendizaje.
Después de este inciso, recupero lo que venía diciendo, hablaba de que tratamos diferentes aspectos para el desarrollo de un aprendizaje efectivo en cada uno de nuestros alumnos; hablamos de experiencias de éxito, de motivación y de autoestima. Fue ésta última la que más me llamó la atención porque ¿qué hacer para lograr un autoestima realista en nuestros alumnos? (recalco la palabra realista porque puede ser tan negativa un baja autoestima como una alta autoestima siempre y cuando esté supra- o infra- valorando sus capacidades).
Pero por lo que me pareció más curioso y llamativo este aspecto del proceso enseñanza aprendizaje fue por la gran complejidad que alberga a la hora de trabajar con él, ya que el autoestima no surge del exterior sino del interior, del sentimiento interior de haber sido capaz de alcanzar un logro que, para nosotros, es importante. Así la función del maestro, sería plantear retos, alcanzables, pero no fáciles, porque el autoestima surge de la valoración del propio trabajo y del esfuerzo.
Una vez más nos surge una nueva complicación, ya que depende de en total medida de las capacidades y características de cada uno de nuestros alumnos, por eso prefiero cambiar la palabra "complicación" por RETO.